Baja reserva ovárica y seminograma alterado

Hace unos días, en un taller de masajes para bebés nos preguntaban con qué fenómeno meteorológico definiríamos a nuestro bebé. Lo tuvimos claro, nuestro pequeño es el sol. Lo ha sido siempre. El maravilloso sol que lo ilumina todo tras la tormenta, que se abre paso entre las pesadas nubes. Era difícil. Muy difícil. Empezamos con un diagnóstico negativo sobre el esperma y continuamos con una baja reserva ovárica. Nos hablaron de ovodonación. El camino fue duro, tres clínicas de fertilidad, cinco inseminaciones artificiales, un montón de pinchazos y medicamentos. Pero un día llegó Vanessa Castillo y dejó de llover. Prepararse para que el cuerpo y, no te olvides, también el alma, esté en la mejor situación posible. En eso consiste su talento. Confiamos. Lo hicimos con toda la energía e ilusión que pudimos. Vanessa nos habló de una doctora, Inma Sánchez, fuimos a verla y nos dijo una frase que es clave para nosotros. “La medicina alternativa llega donde yo no llego, y yo llego donde la medicina alternativa no llega”. Conseguimos un único óvulo extraíble. Pero con uno basta. Lo podemos asegurar. Un frío día de octubre llamó la enfermera. La beta ere positiva.  Salió el sol. Nuestro pequeñín acaba de cumplir siete meses y es maravilloso. El amor recibe una nueva definición cuando miras a tu bebé. El camino recorrido, por horrible que haya sido queda tan lejos que parece de otra vida.

Dicen que cuando el alumno está preparado, llega el maestro. Si estáis preparados para intentarlo de verdad, confiad en Vanessa. Nosotros lo volveríamos a hacer. Bueno, lo seguimos haciendo. Mucha suerte de todo corazón.

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